viernes, 13 de enero de 2012

Neurobiología de las narrativas







La neurobiología de las narrativas (o cómo contar historias es crear realidades)
La capacidad que tienen las narrativas de moldear el mundo es estudiada incluso por la agencia militar DARPA. Un análisis neuropolítico muestra que la realidad colectiva que vivimos es una construcción basada en el lenguaje y que si queremos transformar nuestra realidad, debemos de transformar antes nuestra narrativa.

Probablemente la gran aportación del pensamiento filosófico de la última mitad del siglo veinte fue estructurar y ahondar en la noción de que el lenguaje construye la realidad que experimentamos. Desde la famosa frase de Wittgenstein —”los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”— a la incansable desprogramación de Carlos Castaneda, bajo la máxima de que la descripción del mundo que nos hacemos se convierte en el mundo que percibimos, el psicoanálisis lacaniano o los túneles de realidad de Robert Anton Wilson (por solo citar algunos ejemplos), se consolida en la conciencia humana una idea que pertenece a la tradición oculta de la magia. Esta inseminación psíquica colectiva de la realidad como un constructo lingüístico se refuerza con los lenguajes de programación informática, en los que percibimos directamente que lo que vemos es en realidad la representación de un código, un lenguaje.

Esta noción que nace de la magia y del arte —donde decir es mover una fuerza psíquica, que puede volverse física— ha sido finalmente aprehendida por la neurociencia en las últimas décadas, descubriendo que para el cerebro humano escuchar una historia es prácticamente lo mismo que vivirla: tal es el poder de la narrativa. Y ahora no son solo los neurocientíficos que estudian las nueronas espejo o las compañías de neurormarketing las que están interesadas en estudiar “la neurobiología de las narrativas”, la misma DARPA, la agencia de tecnología militar de Estados Unidos, co-responsable en la invención de Internet, mostró recientemente interés por entender y cuantificar los mecanismos con los que operan las narrativas. Los militares y los agentes secretos se han infiltrado a la clase de literatura.

DARPA, que maneja miles de milones de dólares para desarrollar tecnología de punta de lanza, sostuvo la conferencia Narrative Networks (N2): The Neurobiology of Narratives (25), como parte de un programa interesado en medir los efectos de contar historias en el ser humano. El coronel William Casebeer, quien presidió esta conferencia, dijo: “Si fuera apostador diría que hay ciertas historias que pueden ser adictivas y, neurobiológicamente hablando, no tan distintas a inhalar un poco de cocaína”. (¿Cómo cuál droga es la historia que tú te cuentas?) Leamos lo que piensa DARPA, con su característico lenguaje militar intrincado, sobre los efectos de las narrativas:

“El impacto de las narrativas en la psicología humana abarca desde qué eventos recordamos con mayor facilidad hasta nuestras decisiones sobre importantes conductas fundacionales que definen nuestro grado de confianza en los demás. Ya que el cerebro humano es la causa próxima de nuestras acciones, las narrativas tienen un impacto directo en los procesos neurobiológicos de los receptores y de los emisores. Entender cómo las narrativas informan los procesos neurobiológicos es crítico si queremos determinar qué efecto tienen sobre la psicología y la neurobiología de las decisiones humanas y sus comportamientos, y pueden ayudar en todo lo que va desde explorar cómo el trastorno de estrés post-traumático está influenciado por la repetición del evento, hasta entender los pensamientos y sentimientos de otras personas”.

De manera un poco obtusa, DARPA parece descubrir que las narrativas son sentimientos encapsulados con los cuales una persona puede empatizar y, por otro lado, que las narrativas actúan directamente sobre las neuronas, afectando los procesos neurales con los que se decide hacer algo —y no otra cosa.
Evidentemente el interés de DARPA es poder aplicar esto en el campo de batalla, no holgarse en los fascinantes misterios de la mente humana. Casebeer nota que una narrativa convincente puede sellar la resolución de un bombardero suicida y sugiere que desarrollar “estrategias de contra-narrativa” pueden ayudar a “desmotivar tales ataques”. DARPA formula esta posible aplicación de manera supuestamente humanitaria: la neurobiología de las narrativas puede ayudar a “prevenir” que personas “atenazadas por una narrativa” hagan “daño intencionalmente a los demás”. Es decir, pueden ayudar a que terroristas que participan en la narrativa del “jihad” (la guerra santa) dejen de verse programados por esa narrativa, posiblemente al aplicar una “contra-narrativa”. Pero esto no es para nada nuevo, es parte de lo que la CIA llama “psy-ops”, operaciones psicológicas. Y, por supuesto, es parte primordial del sometimiento en el que tiene Estados Unidos a sus ciudadanos, con la llamada guerra del terror, la cual es fundamentalmente una narrativa que cuenta con una panoplia de medios para desdoblar su drama, principalmente el cine, la TV, los diarios y el simulacro político. Uno de los efectos neurobiológicos de esta narrativa es que los ciudadanos de Estados Unidos aceptan con mayor facilidad pagar miles de millones de dólares con sus impuestos para fondear guerras en lejanos países árabes.

Si bien DARPA parece proceder con cierta torpeza en el terreno de la narrativa (después de todo el arte del lenguaje no es lo suyo), numerosas empresas de neuromarketing ya ganan millones de dólares entregando información a grandes corporaciones sobre cómo reaccionan los cerebros de las personas a sus programas, anuncios y productos.
El neuroeconomista Paul Zak, quien asistió a la conferencia de DARPA sobre la neurobiología de la narrativa, ha realizado estudios en los que ha detectado que ver una historia sobre un niño de 4 años que tiene cáncer terminal incrementa el nivel de oxitocina en el cerebro un 47%, en comparación con una película emocionalmente neutral.
Una de las formas en las que funcionan las narrativas —expuesta en el ensayo Escritores del Cielo en Hades, de Aeolus Kephas, es a través del efecto de empatía de las neuronas espejo que se genera con la lectura de un texto: al leer algo, al igual que cuando vemos a alguien hacer algo, nuestra mente repite ese acto sobre el que leemos —de ahí que la pornografía puede ser tan adictiva, ya que, literalmente, en nuestro cerebro estamos teniendo sexo. Esto es altamente significativo porque, en mayor o menor medida, todo lo que vemos, escuchamos y leemos nos está programando, nos está haciendo hacer lo que hace en la mente. 
Todo lenguaje es programación. 

Tres autores entrañables, por lo menos, han hablado sobre esto. 
William Blake dijo:”Si no quiero ser esclavo del sistema de otro hombre, debo de crear mi propio sistema”; Terence Mckenna: “Si no tengo un plan propio, seré parte del plan de otra persona”; y Douglas Rushkoff: “Programa o se programado”. O lo que es lo mismo: si no escribo mi propia narrativa seré parte de, y probablemente padeceré, la narrativa de otra persona (o entidad como DARPA o algo aún más escabroso). Y como broche de oro, Alan Moore: “El gran acto mágico es decidir si vas a vivir en tu propia ficción”.
Según algunas versiones esotéricas y hasta evolucionistas, el universo es por naturaleza predatorial: podríamos imaginar una serie de narrativas, tantas quizás como seres en el universo, tratando de imponerse las unas sobre las otras (en este sentido, como bien notó John Lilly, toda relación es un intercambio o una imposición de narrativas, una programación). Algunas de ellas con la fuerza de eones narrándose hasta el punto de que se vuelven parte del “ADN” de una especie e incluso del campo de información de todo un planeta.
Tal vez lo que la cultura moderna ha llamado “la Matrix” no sea más que una narrativa especialmente apta para repetirse por una gran cantidad de entidades. Puede ser que su aptitud no necesariamente tenga que ver con su riqueza narrativa, sino con que se sabe adaptar a la neurobiología de su audiencia: con que es tan fácil de repetir.
Pero entonces para escapar de la Matrix, escapar de la realidad consensual, de aquello que Phillip K. Dick llamó “La Prisión de Hierro Negro”, tal vez solamente sea necesario dejar de repetir esa narrativa. Repetirnos que el mundo es así —y no de otra forma— y que nosotros somos una persona, con un nombre y con una historia determinante.
¿Pero acaso esto no entra en conflicto con la idea de escribir nuestra propia narrativa? Este deseo de ser nosostros mismos, de crear nuestra propia realidad, de escribir sobre el cielo nuestro código.

En la película The Imaginarium of Dr. Parnassus de Terry Gilliam un grupo de monjes budistas en un templo en las montañas cuenta incesantemente una historia (la historia eterna), bajo la creencia de que si interrumpen esa historia el universo se acabará. El diablo interrumpe la historia y congela el tiempo para probar que están equivocados, que el universo sigue. Parnassus dice entonces que hay alguien en algún lado que está contando una historia y que si este alguien no existiera, el universo se derrumbaría. 

¿Qué sucede si dejamos de contar nuestra historia? ¿Entra la historia de otro, alguien más que sostiene al universo? Una manera de verlo es que cuando dejamos de contar la historia que nos hemos contado desde nuestra realidad colectiva programada culturalmente entra nuestro propio programa, el de nuestra historia individuada, que no necesita que nos la contemos, puesto que alguien en algún lugar del universo —quizás en todo el universo— la está contando. Dejamos de describir lo que vemos para verdaderamente ver, para ser nuestra historia (ver algo verdaderamente es convertirnos en lo que vemos: el ojo es el sol).

¿Pero entonces cómo es posible que escribamos nuestra propia historia y que seamos nosotros mismos, si hay alguien más que cuenta nuestra historia? ¿Y quién sería ese alguien? Esto es un poco complejo y solamente tenemos la intuición para entenderlo, pero parte de la hipótesis de que solo la persona individuada (en términos de Jung) que se desprende de la colectividad para afirmarse a sí misma puede acceder a la totalidad, a la mente universal. Es decir, paradójicamente, para ser todos, para convertirte (otra vez) en el universo, antes tienes que ser tú, ser uno. Aquel que se desprende de la narrativa colectiva entra en la narrativa individual —que es la narrativa universal, flamante de arquetipos cósmicos— y escribe su propia historia, pero lo hace con la pluma del universo. El mundo no es ficción, es metaficción.
“Una vez que reconozco que soy el soñado, se vuelve más fácil respirar. Nada que hacer, hacer, hacer, solo observar y disfrutar”, comenta Kephas.

*J.L.Borges, “Las ruinas circulares”

Existe una reticencia a asumirse como el soñado. Todos queremos tener nuestra propia realidad y ser los que sueñan. Ser autores de nuestra gran obra. ¿Pero por qué no considerar que la persona a la cual tanto nos apegamos —este nombre y este cuerpo— no es más que el sueño, la narrativa de otro ser? Un inmenso diletante que llena el espacio con su tinta onírica, un pulpo holográfico de infinitos tentáculos, un ser —el otro, el mismo— que solo observa la divinidad en un espejo transparente. Un ser a través del cual te observas.


Soñar o ser soñado...


The impact of narratives on human psychology ranges widely from what events we remember most easily to our choices about important foundational behaviors to include our degree of trust in others. Since the brain is the proximate cause of our actions, narratives have a direct impact on the neurobiological processes of both the senders and receivers of them. Understanding how narratives inform neurobiological processes is critical if we are to ascertain what effect narratives have on the psychology and neurobiology of human choices and behaviors, and can assist in everything ranging from exploring how Post-Traumatic Stress Disorder is influenced by event repetition to better understanding the thoughts and feelings of others.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Teoría de la estupidez

Presento la Teoría de la Estupidez formulada por el historiador económico italiano Carlo Maria Cipolla que tenía un enfoque humanista y estudió las causas que han provocado determinadas situaciones económicas y sociales a lo largo de la historia.

En su libro 
"Allegro ma non troppo" (1988) nos muestra que existen varias categorías fundamentales de personas. Todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.


Los Incautos: Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros. Habíamos entrado en contacto con un incauto.

Los Inteligentes: Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho. Se trataba de una persona inteligente.
Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.
En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación.

Los Malvados: Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros. Nos encontramos frente a un malvado.
Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura.

Los Estúpidos: Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con
sus acciones.

Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación, la persona en cuestión es estúpida.

La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los sper estúpidos.


“Tengo la firme convicción,

avalada por años de observación

y experimentación,

de que los hombres no son iguales,

de que algunos

son estúpidos

y

otros no lo son.”


Carlo Cipolla

lunes, 17 de octubre de 2011

El deseo de cambiar





¿En qué piensa cuando se va a dormir? Si es como la mayoría de nosotros, probablemente revise su día y planifique cómo será su día siguiente: qué va a llevar puesto, qué va a hacer, personas a las que debe llamar.


Cuando se duermes, hay un intervalo para que su alma se recargue y luego (lo que parece como un minuto después) ¡Bum!, tu alarma suena y es lanzado de nuevo a la realidad.

                                                                   
             
Hay momentos en la vida en que tomamos conciencia, de que nuestra forma de abordar el día merece un cambio. Se siente la necesidad además del deseo.

Cambiar requiere de un gran convencimiento. Los cambios se nutren de necesidad, deseo, voluntad y determinación.
Se trata de perseverar con paciencia, hasta que se logre ver el cambio. Cosa que no por ser planificada, causará menor sorpresa, otorgándonos para ese momento, una importante inyección de autoestima. La felicidad de decirse a uno mismo: lo logré!! pude hacerlo!! me costó pero lo logré!!
Esta semana, es una nueva oportunidad para comenzar a ejecutar pequeños cambios que serán para el beneficio de cada uno, para estar mejor, para crecer.

A esta altura del año, comenzamos lentamente a revisar cómo ha sido nuestra vida. Sentimos cansancio a la vez que entusiasmo por la idea de que este ciclo pronto terminará, para comenzar otro con renovadas energías.Muchas veces, las personas, comienzan a plantearse una suerte de planificación para el año que está por venir.                                                        Ahora es momento de empezar a trabajar en su plan.

¿Qué cosas desea cambiar? ¿Qué actitudes ya no pueden seguir formando parte suya? ¿Qué aspectos reconoce como errados y siente que quiere cambiar?

Es un poco abrumador, ¿verdad? Si es como yo, tendrá una  lista de cosas que quiere lograr y cambiar este año. Todos esos deseos están creando una presión externa en usted ahora mismo: Póngase en forma, cambie de trabajo, consigue mejores amigos, sea más considerado, deje de quejarse, deje de sentir pena de  usted mismo, sea más responsable, y así sucesivamente. Deje de culparse para victimizarse y justificar sus rencores. Piense que cosas sería un gran aporte para su propio beneficio, y así andar más liviano por la vida. Elija que lugar desea ocupar en el mundo.

Así que, ¿cómo empezamos?  
                                                           

Antiguas escrituras recomiendan literalmente que saltemos de la cama “como un tigre” para aprovechar el día con un arranque de energía positiva. Esto no es fácil, pues nuestra inclinación natural es regodearnos en la narcosis del sueño, apretar el botón de repetición de alarma y luego salir a regañadientes de la cama.

La forma en la que nos levantamos afecta a la energía de todo nuestro día. También afecta a cómo transitaremos la vida durante el día. Si continuamos apretando el botón del despertador porque queremos dormir cinco minutos más, entonces así se irá configurando el día y se comportará con nosotros, como hayamos elegido; seamos conscientes o no de ello. Y acabaremos esperando cinco minutos a un taxi, en nuestras reuniones, etc.

Para saltar, se necesita tener una imagen mental clara de las distancias, de los obstáculos, y de nuestro propio físico.Además de practicar el “método del tigre” al levantarte por la mañana, sume la conciencia del entusiasmo a lo largo del día.Sea usted mismo quien se da ánimos. Se trata de perseverar.

 Hay una gran diferencia entre hacer planes y manifestarlos en la realidad física: la vida “real”.

                                                                          

Los cambios son parte de la vida. Podemos elegirlos y trabajar en ellos con mucho cariño y consideración. Podemos asumirlos como ayudas para nuestro crecimiento personal y un estímulo para seguir desarrollándonos como personas. Generar mejores vínculos que nos hagan felices. Puede que a veces se piense en manejar toda nuestra realidad como algo imposible. Aunque queremos alcanzar nuestras metas, en el fondo todavía puede que pensemos que eso no es para nosotros. Pero no se lo crea. Nacimos para aprender a ser mejores personas cada día.

Lo que debemos hacer es eliminar este espacio entre nuestros deseos y la realidad manifestada tomando acción.

Típicamente, a causa de nuestra propia inacción, los objetivos que valen la pena y nuestros sueños más osados nunca llegan a materializarse. Perdemos nuestra pasión. O simplemente nos rendimos. Nuestras mejores ideas siguen siendo esperanzas no cumplidas. Nuestros pensamientos nunca se vuelven realidad.

El trabajo espiritual  es un continuo. Cada día es un momento para pulir más y más nuestro espíritu y nuestra manera de percibir y actuar en el mundo. Se trata de ponernos en acción y que las emociones sean aliadas que nos conduzcan a la prosperidad existencial. Esto se logra invirtiendo tiempo y energía. A veces, parte del cambio es poder pedir ayuda para poder ampliar nuestros límites. Siempre los tendremos.

¡La palabra de esta semana es HACER! Ahora es el momento de manifestar cosas nuevas, cosas físicas.

                                                                             


Así que ponga manos a la obra. De un salto en su vida y concrete sus planes; paso a paso. 

                                                               

sábado, 15 de octubre de 2011

El sabio y el cofre



- Hace muchísimos años, vivía en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacia ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que, por eso, se consideraba el hombre más feliz del mundo.
                                               


Muchos reyes envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.
Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz. Un día llego ante él un niño y le dijo: Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz. ¿Por qué no me enseñas que debo hacer para conseguirlo? El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo:
A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son mi mente y mi corazón, y el gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida.
El primer paso, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes.




                                  

El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer: Este paso se llama alta autoestima.
El tercer paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones;
si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación.

                                                             

El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.
El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te dejará ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, perdona y olvida.
El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor. Si vienes, por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres.
El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.
Y por último, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio;
mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices.
                                      

martes, 6 de septiembre de 2011

Transformándonos

El propósito de todo lo que hacemos no sólo es ser una persona mejor; es convertirse en un ser humano transformado. 

martes, 23 de agosto de 2011

¿Vemos la realidad?

Muchas veces, estamos convencidos de nuestras verdades. Creemos que lo que percibimos, es exacto. Nos convencemos a nosotros mismos de algunas verdades que defendemos a ultranza, aunque para ello sea necesario atacar a quien creemos un enemigo. La convicción de que poseemos la verdad, nos puede llevar a ser agresivos, incluso con personas a las que apreciamos mucho.
Es el instante en donde la ceguera se apodera de nuestros mecanismos racionales y nuestras emociones juegan como  el mejor titiritero con nosotros. Las personas se vuelven marionetas, en manos de sus pasiones.

Si estamos en un camino espiritual, lucharemos contra aquello que nos ciega y que trata de imponerse a nuestro razonamiento a expensas de adrenalina. No es fácil.  Es muy difícil salir del espacio del miedo que se combina con la furia, ¿es difícil ser razonable entonces? la respuesta es sí. Es muy difícil y es un desafío constante a nuestra perseverancia para seguir trabajando con nosotros mismos para ser en el mundo amando al prójimo, como a nosotros mismos.


Algo que nos resulta difícil de aceptar, es el hecho de que nuestros sentidos nos condicionan de manera que nuestras percepciones, están teñidas íntegramente por  nuestra personalidad, por nuestras creencias y por nuestros valores. Entonces ¿hay una realidad verdadera o cada quién tiene la propia?

La verdad es que vemos hasta donde podemos y  a veces un poco menos también. ¿A qué se debe este fenómeno? pienso que a gruesas capas de ego que cubren lo que debería abundar es decir, la reflexión y los auto-cuestionamientos.

Aprender a no juzgar y al mismo tiempo ejercitar la comprensión del mundo, de la naturaleza, de quienes nos rodean, de nosotros mismos y del universo. En eso se nos va la vida, pero es la forma más cercana al equilibrio que trae consecuentemente oleadas de paz y amor.

Si nos proponemos, tomar conciencia de que tenemos un ego siempre listo a cortar caminos, es factible que hagamos algo para impedirlo. Se trata de comprender a los demás y de comprenderse a uno mismo con benevolencia y caridad. Hay metáforas que van circulando en la cultura como "la caridad comienza por casa", ¿pero a qué  casa se refiere? es el quid de la pregunta.
Se refiere a la casa que comparto con mis pares. No se trata de la morada del ego, sino más bien de la casa en donde se alojan la empatía y el altruismo, que son los progenitores de una buena autoestima.

Su presencia escapa a veces a nuestras meras instancias sensoriales. Hay que ubicarse en otro terreno, más amplio, más ambiguo tal vez, un espacio infinito en donde la sabiduría sea el lugar de reposo de la mente.
Si comenzamos a comprender que las realidades que vemos, son recortes con los cuales armamos una suerte de collage, podremos iluminar la vida en un sentido de trascendencia, en donde "mi verdad", no tendrá un rol preponderante, porque podremos acceder a una verdad superior que nos contiene a todos.








viernes, 20 de mayo de 2011

Amar Incondicionalmente

¿Qué significa amar a alguien incondicionalmente? ¿Significa amar a alguien sólo por su forma de ser, amarlo a pesar de lo que pueda hacer para usted?
Creo que más bien significa amar su realización sin sentir otra cosa que amorosidad. 
Eso quiere decir, estar agradecido al cielo por la realización de aquellos a quienes amamos, sin tomar en cuenta el grado de coincidencia o diferencia que sostengamos con ellos.
Para esto hace falta comprender de qué estamos hablando cuando digo “amorosidad”.
En lo personal, estuve buceando en el amor incondicional por años. Pues no llegaba a comprender la incondicionalidad a la que se refería.
Vale la pena, pensar y buscar en las ideas,  sumergirse en los conceptos y actos que van a marcar la diferencia en nuestra existencia y en la de los demás.
Es como entrar al mar y salir de él. Hay un antes y un después de cada acto.
Requiere de una comprensión profunda acerca de lo que es: el ser generoso.               El ser generoso genera entrega, genera y da compasivamente. No quiere decir dar a ciegas. Quiere decir ver y dar.
Para con quien uno elige, significa anteponer no por el otro, sino por el amor esencial hacia el otro y hacia mí mismo, cualquier diferencia o cualquier desacuerdo.
Y en ese caso, las conversaciones son faros que iluminan las diferencias o desavenencias, a efectos de comprenderse en el compartir espacios comunes desde diferentes perspectivas.
A veces confundimos incondicionalidad, con ceguera. Y es al revés se trata de ver lo más que se pueda, teniendo en cuenta, que podemos encontrar cosas que no nos gusten, o con las que no coincidamos. En general son situaciones en donde prima la ignorancia y la incomprensión. Muchas muchísimas veces, creemos saberlo todo del otro, y en realidad nos podemos sorprender mucho al darnos cuenta de que estábamos en un error. Aquello que pensamos que el otro piensa o siente, tiene que ver más con nosotros mismos que con los demás.
Cuando se puede dialogar con una escucha atenta, para tratar de ingresar al mundo de las ideas de quien está hablando, aparece la incondicionalidad para prestarse al entendimiento. Para facilitar preguntas, y para pedir y ofrecer explicaciones. A veces, para ofrecer disculpas y la reparación de un daño.
¿Somos lo que queremos ser? ¿Somos lo que podemos ser? ¿Cómo somos?             ¿Y desde esa incógnita, amamos incondicionalmente? ¿Recibimos amor incondicionalmente, sin objeciones? ¿Nos lo damos a nosotros mismos para ser misericordiosos cuando nos equivocamos?
En los tiempos presentes, la mayoría de las personas, están afectadas por grandes olas de estrés que barren con su claridad, equilibrio, centramiento y muchas veces lucidez.
Parece que hoy por hoy vivimos condicionados por el mundo que nos rodea  y  por el mundo que percibimos desde nuestra subjetividad a través de los sentidos. A pesar de esto, insisto con el amor incondicional.
Una de las claves para poder llevarlo a cabo es “soltarse”. Desprenderse de las amarras que impiden la entrega del ser en su profundidad. Un arduo trabajo, porque implica dejar de lado cosas que hemos fabricado minuciosamente como ideas, modelos mentales y prejuicios. Somos los únicos capaces de desarticular
esas bisagras que se unen para abracar  espacios de rigidez y muchas veces de necedad.
El amor incondicional, es el reflejo de la flexibilidad de un espíritu rico, maduro y dulce.

Piense en tres relaciones que tienes y haz una lista.
1.                              ¿Cómo estás refrenándote en esta relación?
2.                              ¿En qué área estás dispuesto a soltarte?

Cynthia Grinfeld
Mayo 20. 2011
 

jueves, 24 de marzo de 2011

Mañana es la única utopía





                                          Osho


Mañana es la única utopía
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo... 
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa  de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento. 

                               
 José Saramago 
                      Premio Nobel Literatura 1998.


sábado, 19 de marzo de 2011

CONTROLE SU DESTINO Anthony Robbins

CAPITULO 9

EL VOCABULARIO PARA EL ÉXITO DEFINITIVO

PALABRAS..

Se las ha utilizado para hacernos llorar y reñir. Son capaces de herir o curar. Con palabras podemos dar a conocer nuestras más nobles intenciones o nuestros más profundos deseos. Las palabras no solo pueden crear emociones, sino también acciones. La mayoría de las creencias se forman con palabras y también se las puede transformar por medio de palabras.

Una selección efectiva de palabras para describir la experiencia de nuestras vidas, pueden elevar nuestras emociones más poderosas.              
Las personas con un vocabulario empobrecido llevan una vida emocional empobrecida.

Para controlar conscientemente nuestras vidas, tenemos que evaluar y mejorar conscientemente nuestro vocabulario, para asegurarnos que nos empuje en la dirección que deseamos en lugar de aquella que queramos evitar. Al cambiar su vocabulario habitual. puede cambiar instantáneamente su forma de pensar, de sentir y hasta de vivir.

El ser humano ha aprendido a decidir con rapidez qué significan las sensaciones (es dolor o placer?) creando etiquetas para ellas y esas etiquetas son lo que usted y yo conocemos como "palabras".



VOCABULARIO TRANSFORMACIONAL


Vocabulario transformacional es un vocabulario que transforma nuestra experiencia emocional.                                                                                             

La esencia del vocabulario transformacional es que las palabras que adscribimos a nuestra experiencia se conviertan en nuestra experiencia, por lo que debemos elegir conscientemente las palabras que usamos y esforzarnos por expandir nuestro nivel de elección.

Los lingüistas han demostrado que las personas estamos culturalmente configuradas por nuestro lenguaje, y el vocabulario transformacional puede permitirnos intensificar o disminuir cualquier estado emocional, tanto positivo como negativo. Si algo no está en tu vocabulario no experimentas ese sentimiento. La belleza del vocabulario transformacional radica en su extraordinaria sencillez.

  
LAS PALABRAS QUE SELECCIONE CONCIENTEMENTE CONFIGURARAN SU DESTINO

Las palabras son una herramienta básica para representarnos las cosas y si no hay una palabra a menudo tampoco hay una forma de pensar en la experiencia. Al no disponer de una palabra, el concepto no parece existir.

Si un conjunto de palabras que usted esté utilizando le está creando estados de incapacitación, elimine esas palabras y sustitúyalas por aquellas que le capaciten.


PUEDE USAR EL VOCABULARIO TRANSFORMACIONAL PARA AYUDAR A OTRAS PERSONAS

Una vez que ha comprendido el poder de las palabras se sentirá muy sensibilizado, no solo con respecto a aquellas personas con quienes las usa, sino también a las palabras que usa la gente que le rodea. Como resultado de mi nueva compresión del vocabulario transformacional,  en oportunidades me encontré ayudando a quienes me rodeaban. Recuerde que la belleza del vocabulario transformacional, radica en su extraordinaria sencillez. Su verdadero conocimiento profundo es que se trata de algo tan sencillo y universalmente aplicable que en cuanto se usa, puede aumentar de inmediato la calidad de su vida.

Las palabras que usamos como parte de una cultura empresarial o de una organización o como individuos  con un personal punto de vista, tienen un profundo efecto sobre nuestra experiencia de la realidad.


DEL RETINTIN AL TURBO

¿Cómo sería su vida si pudiera tomar todas las emociones negativas que ha experimentado y disminuir su intensidad para que no le impactaran tan poderosamente y le permitieran estar siempre a cargo de la situación? Hagamos un ensayo.

PRIMERA TAREA

Anote tres palabras que utilice con regularidad para incapacitarse. Para descubrir una de las palabras que necesita transformar, pregúntese: ¿Cuáles son algunos sentimientos negativos que experimento con mayor fuerza con esta palabra?

Una vez identificada estas tres palabras, busque algunas palabras nuevas que usted cree podría utilizar ya sea para romper su pauta negativa o, al menos, para disminuir su intensidad emocional.

Ejemplo:
          Palabra vieja.     Palabra nueva.
          incapacitadora    Capacitadota

          1.   Enojado        1.   Desencantado
          2.   Deprimido     2.    no estoy  en lo más alto de mi ánimo
          3.   Fracaso         3.   tropiezo

Luego decida que se compromete a tener mucho más placer en su vida y mucho menos dolor. Dese cuenta de que una de las cosas que le impiden conseguirlo es el hecho de utilizar un lenguaje que intensifica la emoción negativa.

Consiga apalancamiento sobre sí mismo de modo que utilice las tres palabras capacitadoras. Una forma de hacerlo consiste en pensar lo ridículo que resulta dejarse arrastrar a una actitud frenética, cuando tiene la alternativa de sentirse bien.

¿Cómo sería su vida si pudiera tomar las emociones más positivas e intensificarlas llevando así su vida a un nivel más elevado?

La utilización del vocabulario transformacional no queda limitada a disminuir la intensidad negativa;  también nos ofrece la oportunidad de intensificar las emociones positivas.
  
Ejemplo:

Palabra vieja,             Palabra nueva,
y mediocre                  e intensificante

1 fuerte                    1. invencible
2. bonito                    2. espectacular
3. bien                       3. perfecto

SUAVICE SU APROXIMACION AL DOLOR CON LA AYUDA DE LAS DEMÁS PERSONAS

Resulta difícil sobre estimar el impacto del vocabulario transformacional sobre nosotros mismos y sobre las demás personas.  Necesitamos recordar el valor de usar lo que denomino suavizadores e intensificadores, que nos proporcionan un mayor grado de precisión en nuestras relaciones, ya se trate de una relación romántica, de negocios, o de cualquiera otra situación.

Tenemos que ser precisos en las palabras que utilicemos, porque tienen significado no solo para nosotros, en cuanto nuestra propia experiencia, sino también para otros. Si no le gustan los resultados que obtiene en su comunicación fíjese con mayor atención en las palabras que utiliza y sea más selectivo. Es importante que seleccione aquellas palabras que le proporcionen más poder, que eleven o disminuyan su intensidad emocional, según le convenga.

Debemos tener mucho cuidado a la hora de aceptar las etiquetas que nos pongan los demás por que una vez que ponemos una etiqueta a algo creamos una emoción correspondiente. Si practica usted una profesión en la que trabaja con gente, es imperativo que comprenda el poder de las palabras para impactar sobre quienes le rodean.